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En toda Europa y más allá, las empresas de servicios públicos y los operadores de infraestructuras críticas se enfrentan a una misma realidad: la mayoría de sus activos físicos son sitios desatendidos. Estos incluyen subestaciones eléctricas, depósitos de agua, estaciones de compresión de gas y torres de telecomunicaciones. Estas instalaciones no cuentan con personal de forma permanente y solo se visitan para inspecciones, mantenimiento o reparaciones de emergencia.

Este modelo operativo presenta un desafío de seguridad único. Proteger las instalaciones no vigiladas es fundamental para la continuidad del negocio y el cumplimiento normativo, pero las soluciones de seguridad tradicionales por sí solas no son suficientes.

Los retos de seguridad en instalaciones desatendidos

Las infraestructuras sin vigilancia son paradójicas: son esenciales para la vida moderna pero carecen de presencia humana para disuadir a los intrusos o responder en tiempo real. Por ello, surgen cuatro riesgos principales:

  1. Intrusión no detectada. En los sitios remotos, los accesos no autorizados pueden pasar desapercibidos durante horas o días. Cuando se detecta la intrusión, puede que ya se haya producido un daño o una interrupción del servicio.
  2. Gestión ineficiente de llaves mecánicas. Las llaves mecánicas son difíciles y costosas de gestionar en redes dispersas. La entrega, revocación o recogida de llaves supone un desperdicio de recursos. Las llaves perdidas o copiadas aumentan los riesgos de seguridad. Los técnicos pueden incluso recorrer largas distancias solo para descubrir que su llave no encaja, provocando retrasos y mayores costes.
  3. Cumplimiento normativo. Normativas como NIS2 y KRITIS exigen a los operadores que demuestren un control estricto de los derechos de acceso y que mantengan registros auditables. Los sistemas puramente mecánicos no pueden proporcionar el rastro digital necesario para las auditorías, lo que expone a los operadores a sanciones.
  4. Respuesta limitada ante incidentes. Cuando ocurren incidentes, los operadores necesitan datos precisos para investigar y prevenir que se repitan. Sin registros de acceso fiables, la respuesta ante incidentes es lenta e incompleta.

Por qué las soluciones tradicionales no son suficientes

Seguridad mecánica únicamente. Aunque las cerraduras mecánicas son duraderas, carecen de flexibilidad. Revocar el acceso suele requerir la sustitución de los cilindros, lo que resulta costoso e ineficiente a gran escala.

Seguridad puramente digital. Los sistemas digitales pueden parecer avanzados, pero presentan vulnerabilidades. Las credenciales pueden ser clonadas o hackeadas, y los dispositivos sin llave requieren antenas expuestas (RFID, BLE, NFC), lo que los hace frágiles y susceptibles de ser manipulados.

Para infraestructuras críticas desatendidas, ni los sistemas mecánicos ni los puramente digitales proporcionan suficiente resiliencia.

Una solución híbrida: LSA y F9000 de ISEO

ISEO ofrece un sistema de control de acceso híbrido diseñado para satisfacer las necesidades de los sitios desatendidos. Combina la plataforma LSA para la gestión digital centralizada con la llave mecatrónica F9000 para un acceso seguro in situ.

La plataforma LSA: control digital centralizado. La plataforma LSA permite la gestión remota de permisos de acceso. Los operadores pueden conceder o revocar autorizaciones al instante, limitar el acceso por tiempo, tarea o duración, y mantener un registro completo de todos los eventos de acceso. Además, la plataforma se integra con herramientas existentes como CMMS, sistemas de gestión de activos y plataformas de órdenes de trabajo. Así, la gestión de accesos se alinea con los flujos operativos, mejorando tanto la seguridad como la eficiencia.

La llave mecatrónica F9000: doble verificación. La llave F9000 combina la precisión mecánica con la autorización digital. Para desbloquear, la llave debe encajar en el cilindro y portar credenciales digitales válidas. Esta verificación dual previene el acceso no autorizado incluso si se compromete una credencial digital. Por ejemplo, a un técnico se le puede conceder acceso por un solo día, descargar la autorización en su llave y realizar la tarea sin dejar vulnerabilidades a largo plazo. Toda la actividad queda registrada, lo que favorece tanto el cumplimiento normativo como la respuesta ante incidentes.

Ventajas de la seguridad híbrida en infraestructuras críticas

La adopción de un sistema de seguridad híbrido ofrece ventajas claras para las empresas de servicios y los operadores:

  • Protección mejorada frente a amenazas físicas y cibernéticas;
  • Cumplimiento normativo con registros de acceso completos y auditables;
  • Reducción de costes operativos, eliminando desplazamientos innecesarios y la logística compleja de llaves;
  • Mejor gestión de la plantilla, con accesos precisos y temporales para empleados y contratistas;
  • Continuidad operativa, asegurando el servicio ininterrumpido incluso ante intentos de ataque.

La seguridad de las instalaciones desatendidas es esencial para las empresas de servicios públicos modernas. Los sistemas tradicionales no son suficientes, pero la solución híbrida LSA y F9000 de ISEO combina la solidez mecánica con la inteligencia digital para garantizar el cumplimiento normativo, la resiliencia y la continuidad del servicio.

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